
|
|
HEMBRAS DEMASIADO FÁCILES
Me sincero contigo, soy una pervertida, ¡y además, cachapera!... Estoy condenada al hastío... ¡Así es, sígueme usando desenfadadamente!.. ¡Me dan ganas de agonizar de mí misma!... Mi pasado, presente y futuro perennemente fue, es y será mustio, apagado, inconmensurablemente gris. Soy miserable, rancia... ¡Pido misericordia!... No entiendo cómo pueden ambicionarme, peor, aceptar el apego de mi propia repulsión... ¡Nunca he sido alegre!, ni cuando jugué a ser niña malcriada, arrancada de tabúes.
Suspiro. Ahora lloro de mí misma. Todas las noches me verás en una de “moco suelto”, en las oscuras aceras, colmadas de basura putrefacta por los pellejos que nadie se come... Créelo, ¡los míos sí que se los devoran!... Allí subsistiré, al lado de las cañerías pestíferas de algún rancho de cartón piedra que no supo embaular sus aguas negras... ¿¡No me entiendes!?... ¡Estoy atiborrada de moretones de tantos jalones! ¡No me reconozco!... ¡No me absorbas tanto!... Pareces un carajito ansioso de chupeta dulce... ¿¡Realmente, te intereso!?
Arqueo. Luego vomito de tanto padecimiento, aunque siempre lleve conmigo el vestidito de niña santa, ceñido al cuerpo, como los que exige la religiosidad de mi profesión: transparente... ¡Inmaculada, más que Purísima!, mi atuendo se hincha de un tiempo para acá, y no sé por qué... ¿Sabrás a qué se debe?... ¡Respóndeme!
Tengo demacrado el rostro. Sudo tanto, que me siento embadurnada, pegosteada. He dicho: los infortunados no podemos desfallecer, ni en razón de nuestras enfermedades.... Mi empleo: ahora no estoy vacante... Mi oficio nunca cambió. ¡Pagan por mí, lo que aviente –incluso-, fuera de éstos antros!... No tuve la dicha de otros de soñar con una mejor plaza, sólo en la que recuerdo que me sentaba a esperar y esperar, al lado de las cagarrutas de las palomas... ¡Háblame, pues!
Te percatarás que también me codeo con gente de muchísimo tupé, de un fino gusto. Ésta gentuza de ahora, emplea ensordecedoras palabras para animar su fiesta. Mientras tanto, me utilizan discrecional o desenfadadamente... Ellos también lloran, los observo de cerca y se lamentan, por cualquier capricho, pero berrean. Sus lágrimas me golpean, me mojan. Siento un alivio infinito con esa agua. Tiene gustillo a pescado salado... Yo pensé que el rimel sólo se me corría a mí... ¡Ya noto que no! ¡Somos todos unos estúpidos!... ¿¡Escuchaste!?
Me besan con pasión... ¡Me monopolizan!... ¿A quién le tocó amararme ésta vez?... ¡Me destruyen mi vestido de niña santa!... ¡No me agrada! Convierten mi atuendo largo, en una minifalda de bordes negros.... Y luego de un primer down, despierto -como loca-, del sueño de comulgar... Siempre deseé cumplir con la Primera Comunión. Por el contrario, me cancanearon severamente, y me siguen pegando. ¡Y no fue precisamente ostia!... ¡Lástima!, ¿verdad?... ¡No! quiero verme toda mugrienta al frente de hermosísimos santos... (Risas de llanto) Cambiando de tema, ¡me las hice!, los senos, mis concavidades, me refiero. Soy ególatra “publicitariamente hablando” ¿¡y qué!?... Pero ya no quiero que éstos cristianos me vean toda atiborrada de besos paganos. ¡Estoy hedionda a caricias ajenas!... ¿¡Te enteras!?
¡Pero mi sinuosidad se consume!... ¡No puedo pararlo! ¡Me deshago! ¡¡¡Oye tú, no me quites así ropa!!!... ¡No quiero desaparecerme!... Las cretinas aquellas, todas ellas mises operadas, se carcajean al verse tan vírgenes. Desde aquí las distingo. ¡Muñequitas de torta, palillos inútiles, arrejuntadas, son unas ridículas, güevonas al fin! ¡Mi nivel es más alto!... Desde aquí arriba las veo chismeando y riendo!... ¡Son unas novatas en pecados! Las mojigatas ni se imaginan, las profundidades malolientes que les esperan. ¡Sucúmbanse!... ¡Yo, me sublevo!, ¡¡¡y no me importan los bienhechores y nocivos momentos de los demás!!!...
Lloro. ¡Nunca he creído en la cremación!.. ¿¡Será que me toca!? Gracias a la mujer cretina que me está absorbiendo, quizás viva, para morir en ella. ¡Sacúdete, suéltame viciadaaa! ¡Creo que has olvidado que soy La Madame!, al fin y al cabo: una despavorida colilla que espera que la tires salvajemente en éste santuario libidinoso donde siempre has intentado gemir cuerdamente... ¡Maluca!, finge, ¡sigue así!, aparentando entre tantas velas, inciensos, oraciones y santos que te quedan magnos... ¡Y mí no, a mí ya no!... ¡Fóllate al viejo de todas las noches, a ése, al anciano vecino mío, al abuelo que llamas Tabaco. Lo tienes dentro del sostén, chica! ¡Y déjame a mí en paz!... ¡Ya bastaaa... suficienteee, embusteraaa!...
¡Olvídate de mí!... ¡Apaga ya las velas y aplástame de una buena vez en el vidrio indecoroso donde nos fulminas a todas. ¿¡Se te descuidó en qué lugar lo pusiste!?... ¡Claro a tu amigo el Fósforo!, a ése sí lo encuentras rapidito, a menos, que estés “ardida”, como ahora... ¡El vidrio lo tienes al lado de las cartas! ¡¡¡Tarada!!!, ¿¡ya se te olvidó que lo apodas Cenicero!?... ¡Te lo ruegooo, por piedad!... ¡No me beses más mujer de la calle!
¡Malignaaa, deja de darte tantos golpes de pecho, que me deshago del terremoto que hay en tu mano!... ¡Usurera, desiste de cobrarle a éstos arrogantes clientes por tantas falacias, inventadas a tu modo!... ¡¡¡Fannntasssmasss!!!, es lo único que te rondan en éste exacto momento, y son más celestiales que tú y tus santos!... ¡Claro, el cochino dinero, ése es más substancial que yo!... ¡Toda su historia es mentira amos!, ¿¡me oyen!?, ¿¡me atienden!?, ¿¡me escuchan!?...
¡Ahora descubro que ningún ser vivo me presta la atención que merezco!... ¡Ni siquiera tú, santera neófita, logras percibir que éste montón de fallecidos, te han intentado expresar: ¡¡¡que yo siempre he estado viva, que hablo, siento y padezco igual que tú. Y que el Fósforo (asesino y ex convicto), debió cumplir mayor cantidad de años de sentencia, tras las rejas, y en su caja de cerillos!!!... ¡¡¡Un(os) asesino(s) repetido(s) excesivas veces, anda(n) suelto(s)!!!...
Lloriqueo. Otra vez lloriqueo. Sabe de nuevo a saliva. Ya no me obstina tanto el humo.
destiempos.com I Año 1 I Número 3 I 2006 ©